martes, 4 de junio de 2019
Héroes
martes, 5 de marzo de 2019
Volar
miércoles, 16 de enero de 2019
Mis libros de 2018
-Cómo dejar de escribir ESTHER GARCÍA LLOVET
Una locura sana sobre la obsesión en que se convierte la escritura.
-El día señalado ENRIQUE VILA-MATAS
El miedo a la muerte.
-Las efímeras PILAR ADÓN
El egoísmo. Me acabo de dar cuenta que se parece bastante a "Con rabia", de Lorenza Mazzetti.
-Patria FERNANDO ARAMBURU
Reflejo de una sociedad enfrentada. Muy emocional.
-extraña forma de vida ENRIQUE VILA-MATAS
La búsqueda de la verdadera definición de lo que es un héroe.
-la habitación oscura ISAAC ROSA
El cambio con el paso del tiempo. ¿Madurar?
-Madrid; frontera DAVID LLORENTE
Utopía distópica, o no tanto...
-Sylvia LEONARD MICHAELS
Obsesión amorosa, el corazón versus el cerebro.
-Recordarán tu nombre LORENZO SILVA
Engaño, reportaje subjetivo muy lejano a una novela. Absurda la puesta a punto aunque la historia del general Aranguren sea bastante interesante.
-Las muertas JORGE IBARGÜENGOITIA
Muertes de mujeres alrededor de un prostíbulo.
-El día que murió Marylin TERENCI MOIX
En la Barcelona de mitad y final del franquismo, la evolución de unos jóvenes que se hacen adultos.
-El mapa de los sonidos de Tokio ISABEL COIXET
Sentimientos y emociones en la capital japonesa entre tramas policíacas y amorosas.
-Bartleby y compañía ENRIQUE VILA-MATAS
La búsqueda de los Bartlebys de la literatura en esta novela muy ensayística.
-El viaje a ninguna parte FERNANDO FERNÁN-GÓMEZ
La vida de unos actores que se recorren la España franquista para representar comedia.
-Bartleby el escribiente - Benito Cereno - Billy Budd HERMAN MELVILLE
Relatos de Melville, los dos últimos sobre aventuras en personajes intimistas y la primera el inexplicable comportamiento de una persona que es demasiado poco normal.
-Noches blancas FIODOR M. DOSTOIEVSKI
Sentimientos de dos personas tremendamente inocentes.
-Muerte y juicio DONNA LEON
El comisario Brunetti descubre una trama de trata de blancas que entran por el norte de Italia.
-4 2 3 1, PAUL AUSTER
Las cuatro vidas que tendría un chaval neoyorkino si ocurriesen diferentes sucesos.
-antología poética PABLO NERUDA (selección de Rafael Alberti).
Selección de Rafael Alberti sobre la poesía del autor chileno.
-Muerte en la Fenice DONNA LEON
Primera novela sobre el comisario Brunetti, donde un director de ópera muere en mitad de una obra.
-El corazón de las tinieblas JOSEPH CONRAD
La historia de un marinero cuando visitó el África central y conoció a un personaje peculiar.
-Querido Diego, te abraza Quiela ELENA PONIATOWSKA
Las cartas que una pintora le enviaba sin respuesta a su pareja, que había dejado París para volver a su México natal.
-El talento de Mr.Ripley/A pleno sol PATRICIA HIGHSMITH
Un joven encuentra una oportunidad para conseguir la vida que siempre ha soñado y esto le lleva a cometer varios delitos, entre ellos el asesinato.
-Con rabia LORENZA MAZZETTI
Una mujer va descubriendo el verdadero trabajo y vida de su marido. Su soledad.
jueves, 13 de diciembre de 2018
lunes, 9 de julio de 2018
Villaviciosa de al lado
Ayer vi "Villaviciosa de al lado". Lo primero, será "Villaviciosa de al Lado", pero no, lo último va en minúsculas, quién sabe por qué.
Y otrs pregunta, ¿por qué vi eso? Muy buena pregunta.
Porque me apetecía reírme un rato, aunque fuera con chorradas.
Pero mi gozo en un pozo. Apenas me reí, creo que solté una carcajada suavecita, más por la sorpresa que otra cosa. Y ese es uno de los defectos, que no sorprende nada. Todas las bromas predecibles, oídas mil veces. Y mira que el argumento podría dar de sí. Pero no.
Y eso, a pesar del tema, lo convierten en algo muy blanco, muy artificial, casi como de unos dibujos animados para niños. Y mira que tiene un gran reparto para la comedia, y quizá ese es el problema, que son demasiados. Aunque el guión/guion, no ayuda.
Quizá, lo más interesante, es la historia de amor entre Jon Plazaola y Macarena García, pero ni eso se lleva muy bien. Aparece casi a mitad de película, sin mucho que ver con la primera trama, y que finaliza demasiado previsible, para no variar, claro.
lunes, 12 de marzo de 2018
Amor
lunes, 5 de febrero de 2018
La falsa calidez del frío
Virginia, mi mujer, mi novia desde el instituto, tenía que ir al médico. Ni me acordaba para qué, aunque ahora no se me iba a olvidar, me lo recordaba siempre que me insultaba o amenazaba. El puto ginecólogo, para ver si teníamos un hijo de una vez por todas.
Ella creía que, quizá, tendría algún problema en alguno de esos conductos, lugares extraños que tienen las mujeres por dentro y que nosotros ignoramos. Lo nuestro, está bien a la vista, así de simple. Todavía creo que, en realidad, era por mi falta de interés. Mis soldaditos cumplían mis deseos, más que mis órdenes, porque yo, en ningún momento, si quiera me lo dije. Pero sabía que no me hacía mucha ilusión. Para qué tan pronto.
Bueno, el caso es que, tenía trabajo. No era una excusa, era mediados de diciembre, poco antes de las navidades, y había que cerrar el ejercicio. Creo que tenía la cita sobre las siete de la tarde y creo que salí una hora después. Mi jefe se había pirado y yo no aguantaba más, así que lo dejé para mañana. Verónica, me esperó. Casi no quedaba nadie, y se hizo la encontradiza en el ascensor.
-Hola, ¿nos tomamos algo para celebrar la navidad?
La navidad. Como si necesitase una excusa. Sabía que hasta las once no me echarían mucho de menos. Y para qué mentir, necesitaba una copa. Y hacía frío, había estado todo el día nevando, aunque había remitido a mitad de la tarde. En realidad, no quería volver a liarme con Verónica, bastantes movidas tenía ya con mi mujer. Bueno, eso era lo que quería mi vida, el cuerpo siempre me tiraba hacia ella. El caso es que la dije que sí, y que si una copa, que si otra, que si vamos a dar una vuelta para despejarnos... Que ya me había liado, no sé si ella a mí, o yo sólo con ella. El caso es que, cuando ya íbamos hacia el metro, me lo propuso.
-Creo que no has visto mi nuevo piso. Tengo unas sábanas preciosas, ¿te apetece que te las enseñe?
Dije que no, que otro día. Os lo prometo. Estaba con el picorcito pero no tanto para entrar en el cancaneo. Eso sí, cuando se puso de puntillas, me pasó los brazos sobre los hombros para rodear mi cuello y besarme, no le puse ningún impedimento.
-¡Qué romántico, eh! Aquí, besándonos en la mediana de Recoletos, con el césped todo nevado.
Volvió a besarme. Bueno, eso ya era un morreo en toda regla. No se nos pegaron los labios como en las películas pero sí se notaba la saliva con cierta solidez. La verdad, se agradecía el calor que transmitía un cuerpo pegado al tuyo, hasta que aparecieron los gritos.
-¿Manuel? ¡Manuel! ¡Serás hijo de puta! En lugar de acompañarme al ginecólogo estás morreándote con esta fresca en mitad de la calle. ¡Y al lado del trabajo!
-Oiga, señora, sin faltar.
-¿Cómo que señora? Pero quién se ha creído la niñata esta. Te vas a enterar zorra de mierda.
En ese momento, Virginia se acercó a nosotros, agarró del pelo a Verónica y a mí me arreó un bofetón. No sé cómo lo hacía, porque en ningún momento la vi sin agarrarse el bolso. Parecía shiva, no sólo por los cuatro brazos, sino también porque estaba con tan mala leche que pensé que iba a destruir el universo.
Cuando dejé de frotarme la cara, vi que ya había dos hombres intentando separarlas. No puse mucho interés en ayudarles, se me facilitaría mucho la vida si sólo quedase una. Al final, se desunieron sanas y salvas, si exceptuamos el pelo y el maquillaje. Virginia se estiró la blusa, la falda, se abrochó el abrigo, se esmeró en colocarse bien la bufanda, se echó el bolso al hombro y me invitó a pasar la noche fuera. 'Vete con la lagarta esta mientras te aguante, ya te llamará mi abogada', se despidió, y desapareció en el primer taxi que paró a la señal de su brazo. Verónica me miró con detenimiento unos segundos hasta que halló la solución a la raíz cuadrada. 'Así no tiene gracia', se dijo a sí misma más que a mí, y repitió la acción de mi mujer, desapareciendo en otro taxi. Y ahí me quedé, parado en medio de la calle, bajo los copos de nieve que volvían a caer del cielo.