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lunes, 30 de diciembre de 2013

Volver por navidad

No había vuelto a España desde que comencé a trabajar en Londres. Me contrataron en primavera y, por filosofía de empresa, no daban vacaciones hasta que no pasaba medio año, así que decidí esperarme y cogerlas para las navidades. Podía haber juntado días o algún puente, pero preferí socializarme con los compañeros de trabajo. Éramos muchos nuevos y jóvenes, lo que propiciaba un buen ambiente y quería asentarme. además, quería olvidarme de lo que me había ocurrido en Madrid el último año.
Lo que no esperaba era el recibimiento que iba a tener al bajarme del avión. Nada más salir de donde se recogen las maletas salí de tal estancia los vi, sonriéndome: mis padres, mi hermana, el pequeño, incluso mi tío Juan. Les devolví el gesto, totalmente natural, rompiéndose al verla, detrás de ellos, medio escondida. Se habían traído a Verónica.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Besos, ternura

Llevaba desde las seis y media en el escritorio, intentando rematar un artículo que me había pedido otro profesor el departamento sobre el apareamiento de las cigüeñas. Me aburría hasta a mí, y eso que yo era el especialista sobre este tema en la facultad. Tras una semana retrasando su finalización (lo empecé a escribir en una hora libre en el despacho de la universidad, nada más requerírmelo). Prometí entregarlo hoy a mediodía, de ahí el madrugón, para que me sobre tiempo.
Cuando empecé a concentrarme y a meterme en lo escrito, poniendo algunos conceptos en el papel, despertó la casa,  por lo que el ruido, leve por las horas pero molesto por existir, entre los de la cocina y los del baño, hizo que hasta las nueve, cuando por fin se fue el pequeño a clase, no pudiera continuar.
A las once y media, sólo me quedaba la última parte, una especie de resumen/conclusión, darle la puntilla, la guinda del pastel. Pero en ese momento la vecina de abajo comenzó a tararear una canción, y después se animó a cantarla, aunque sólo se sabía eso de besos, ternura, nada más, ni siquiera el estribillo, por lo que estiraba estas dos palabras hasta cambiar el ritmillo, lo que hizo que me costase reconocerla, a pesar de ser una canción tan importante en mi vida, ya que fue con la que nos enamoramos Maite y yo. Parece imposible que hoy pueda trabajar dos horas seguidas.

miércoles, 4 de enero de 2012

Obras literarias leídas en 2011

Este año ha sido muy proclive para mí a la hora de poder disfrutar de gran número de lecturas, como se puede comprobar en la siguiente lista. He intentado, como siempre, leer de todo porque de todo se aprende aunque sea a conocer lo que no te gusta. Aquí están:

-el corazón helado ALMUDENA GRANDES
Reflejo de la sociedad española del siglo XX. Indispensable.

-lo que sé de los hombrecillos JUAN JOSÉ MILLÁS
Como siempre, Millás tremendamente original. No es destacable dentro de su biblioteca pero sí entretenida.

-el maestro de esgrima ARTURO PÉREZ REVERTE
Novela no contemporánea de Reverte. Tienes la sensación de que si sales a la calle te vas a encontrar el Madrid del siglo XIX.

-últimas noticias desde el paraíso CLARA SÁNCHEZ
Un joven criado en una de las urbanizaciones de clase medio-alta de las afueras de Madrid. Recomendable por mostrar una parte poco enseñada de la sociedad actual.

-el gran silencio DAVID TORRES
Naturalidad. Tanto en el lenguaje como en la descripción y vida del boxeador retirado que protagoniza el relato. Muy bueno.

-el cielo de Madrid JULIO LLAMAZARES
El Madrid bohemio de los ochenta. Reflexiones muy interesantes en un texto en el que el ritmo a veces parece que se para.

-paseos por Madrid CORPUS BARGA
Colección de los artículos de opinión de este periodista de cada visita/vuelta a Madrid. Interesante.

-la señora del perrito y otros cuentos (casa con desván, el monje negro, la esposa, ana al cuello, en casa, enemigos) ANTON CHÉJOV
Conjunto de relatos del autor ruso en el que entra cualquier género y situación, siempre sin dejar fuera la psicología humana y la realidad.

-el baile IRENE NÉMIROVSKY
Una adolescente está harta de estar encerrada en su casa y ve como la celebración de un baile puede ser la salida. Muy bueno esta novela corta.

-dublinesca ENRIQUE VILA-MATAS
Surrelista historia protagonizada por un ex-editor frustrado. Metaliteratura rozando la pedantería, pero de una gran calidad.

-todo es silencio MANUEL RIVAS
Como se forman los contrabandistas en la costa gallega. Notable relato.

-un millón de luces CLARA SÁNCHEZ
Sórdido drama sobre el funcionamiento de las grandes empresas actuales de mano de una "simple" secretaria.

-nadie conoce a nadie JUAN BONILLA
Como novela nada del otro mundo, pero como demostración de la sociedad sevillana y por algunas reflexiones, bastante recomendable.

-la muerte del decano GONZALO TORRENTE BALLESTER
Relato de intriga bastante bien llevado, con un ritmo perfecto.

-amor se escribe sin hache ENRIQUE JARDIEL PONCELA
Humor esperpéntico en estado puro con tintes filosóficos, fuera de tópicos e irreverente. Y hablando sólo de amor.

-los enamoramientos JAVIER MARÍAS
El dolor y el peso de la muerte, lo que vale el enamoramiento y la reflexión sobre todo lo anterior, por tanto, muy reflexiva. Espesa pero merece la pena.

-contra el viento del sur DANIEL GLATTAUER
Original, tanto en la forma como en el modo en que van evolucionando a ojos del lector los personajes. Los pasos normales de dos personas que se van enamorando, pero usando únicamente el email.

-el viejo y el mar ERNEST HEMINGWAY
Un viejo pescador lucha contra "la mar". El valor del esfuerzo del pescador. Curiosa.

-crónica de una muerte anunciada GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
la única pega es que a veces te lías con tanto nombre y tanto personaje junto, por lo demás, tremendo libro, digno de la fama que posee.

-Trafalgar BENITO PÉREZ GALDÓS
Relato histórico sobre la guerra contra los ingleses en Trafalgar. Entretenida aunque quizás a veces algunos datos marítimos e históricos hacen ralentizar el ritmo de las aventuras de Gabriel Araceli.

-los ladrones somos gente honrada ENRIQUE JARDIEL PONCELA (teatro)
Obra policíaca donde el humor sobresale por encima de la propia trama detectivesca. Puro Poncela.

-cuatro corazones con freno y marcha atrás ENRIQUE JARDIEL PONCELA (teatro)
Obra sublime en la que se demuestra los peligros de no envejecer.

-el asedio ARTURO PÉREZ-REVERTE
Reportaje ficticio que narra lo sucedido en Cádiz hace dos siglos. Mero ejercicio descriptivo.

-Don Juan GONZALO TORRENTE BALLESTER
el Don Juan según Torrente, sucede en París y cuenta su historia mediante flashbacks y engaños. Obra maestra en la que el dilema sobre Dios es lo que sobresale.

-diario del taxista PÍO MARÍA YAGÜE
Pseudo-biografía del autor en la que nos desvela el día a día del taxista.

-En ausencia de Blanca ANTONIO MUÑOZ MOLINA
La historia de la obsesión de un hombre por su mujer, la cual tiene una conducta opuesta a la que a él le gustaría.

-Final del juego JULIO CORTÁZAR (relatos).
Conjunto de relatos de este gran autor de cuentos. Buena representación, donde aparecen de todo tipo. Sobresaliente.

-aires difíciles ALMUDENA GRANDES
A pesar del título, es un libro que trata sobre las familias, especialmente las relaciones entre padres e hijos. Nada sorprendente en el relato, pero Almudena Grandes siempre consigue emocionarte. Muy buen libro.

-Don Juan Tenorio JOSÉ ZORRILLA
Obra de teatro en verso. Rimas mediocres, especialmente en la primera parte y una forma de explicar el mito de Don Juan que lo hace hasta aburrido.

-Veinte poemas de amor y una canción desesperada PABLO NERUDA
El título y el autor lo dice todo. Notable.

-Extramuros JESÚS FERNÁNDEZ SANTOS
La vida dentro y fuera de una monja de clausura en los tiempos de la Inquisición. De gran calidad aunque a veces cueste seguir leyendo.

-el arte de perder LOLA BECCARIA
Reflexiones y pensamientos de la protagonista dentro de una relación plátonica e irreal a través de emails y sms con un trastornado.

-los santos inocentes MIGUEL DELIBES
La "milana" es el hilo conductor del relato en una finca rural donde se narran las aventuras de Azarías.

-el décimo hombre/no hay culpable GRAHAM GREENE
1º)Un condenado a muerte da todas sus posesiones a otro preso para que se cambie por él. Muy filosófica y recomendable.
2º)Un espía británico mantiene una pantomima ante sus superiores hasta que se enteran. Argumento muy original, burlándose de los servicios secretos de una manera tremendamente ingeniosa.

-el dúo de la tos y otros relatos (Vario, la imperfecta casada, un grabado, el torso, cristales, Don Urbano, el frío del Papa y León Benavides) LEOPOLDO ALAS CLARÍN
Colección de relatos en los que toca todos los palos este autor. Destaca el de "Don Urbano".

-el asesino de mujeres MARTINA COLE
Episodios horribles y personajes simples en una narración entretenida y que se lee con facilidad.

-sobre los ángeles RAFAEL ALBERTI (poesía).
Surrealismo puro y onírico. Muy abstracto.

-la cuadratura del círculo ÁLVARO POMBO
Novela que narra las aventuras del hijo de un duque durante la edad media. Filosófico y reflexivo sobre la religión, Dios y las guerras disputadas en su nombre.

-Sunset Park PAUL AUSTER
La historia de un joven que vuelve a casa tras huir debido a no poder enfrentearse a la realidad de lo que verdaderamente ocurrió en el accidente que provocó la muerte de su hermano.

-las armas secretas JULIO CORTÁZAR (relatos).
Conjunto de relatos de este autor, uno de los mejor considerados en este tipo de narrativa. Bueno. Incluye "el perseguidor".

-volver a casa JUAN JOSÉ MILLÁS
Un gemelo vuelve a su ciudad de origen para encontrar a su hermano desaparecido y se ve envuelto en una intriga que hace que se cuestione su propia identidad. Como siempre Millás, muy original.

-el lápiz del carpintero MANUEL RIVAS
Una historia de amor vista por el custodio del varón enamorado de la mujer y el fantasma de un pintor al que mató. Espléndida, como todo lo que escribe Manuel Rivas.

-rayuela JULIO CORTÁZAR
Un juego convertido en novela, o mejor dicho, en libro ya que, como dice el autor "este libro son varios libros". Originalidad tanto en la forma como en el fondo. obra maestra.

-el libro de arena (cuentos) JOSÉ LUIS BORGES
Conjunto de relatos en los que se confunden la realidad y la ficción. Muy buenos.

-el pisito RAFAEL AZCONA
El ansia por tener una casa propia y compartida hace que una pareja pierda toda su moral para conseguirlo. Buena descripción de la sociedad española de los cincuenta.

-el cartero siempre llama dos veces JAMES M. CAIN
Como se origina y orquesta un asesinato y el peligro que éste conlleva para los propios asesinos. Buento y entretenido.

-crímenes ejemplares MAX AUB
una especie de "gregorías" pero centradas en el tema criminal. Curioso.

-cometas en el cielo KHALED (JALED) HOSSEINI
La historia de un afgano que vuelve a su país a resarcirse de los errores del pasado. Buen libro.

-cien sonetos de amor PABLO NERUDA
Los sonetos que dedicó el autor a su mujer Matilde Urrutia. Algunos demasiado forzados, como obligado a sacarlos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Sol de antaño

Bajo este sol agradador, aunque no suficiente ya que el abrigo y la bufanda no molestaban, todo lo contrario, aportaban, sumado aquél, la temperatura corporal ideal para pasear tranquilamente al borde del río. A nuestro lado pasaban bicicletas y personas corriendo, a alrededor, cada tantos metros, los niños jugaban en los columpios y demás artefactos para tal efecto. Íbamos de la mano, o del brazo, aunque por desgracia la necesidad de usar guantes impedía el contacto de nuestras pieles. Un contacto añorado, que me producía, por una parte, el deseo de volver a casa para poder recuperarlo, por otro, quería que este momento, esta sensación tan simple, y a la vez tan agradable, no se fuera jamás.
Después de muchos años en los que, apenas éramos compañeros de cama, como si estuviésemos obligados a compartirla por necesidad, más por obligación que por deseo, bordeando la separación total, aunque nunca fue más de un mes, y normalmente motivada, o casi justificada por trabajo, siempre volvíamos al hogar, al hogar mutuo, el interior de esas cuatro paredes que habíamos construido entre los dos, cada uno aportando nuestros detalles, e incluso colocando alguno de ambos, que ha aguantado treinta años, modificándose al ritmo que nosotros cambiábamos, tanto individualmente como pareja.
Al principio la cuerda que nos ayudaba a seguir unidos eran nuestras hijas, pero también sobrevivimos primero, al hecho de que se fueran a estudiar fuera, a estar tres meses sin tenerlas en casa, y después, a como la mayor se iba a vivir con su novio a Londres y la pequeña se fuese a trabajar a Milán, sufriendo esa soledad aumentativa, juntos, codo con codo. Ayer vinieron, como siempre, apurando y a última hora, poco antes de la cena. Pero como siempre, disfrutamos muchísimo con las historias de la pequeña, que no paraba de hablar, sólo interrumpida, y de muy de vez en cuando por los breves e ingeniosos comentarios de la mayor que conseguían siempre darles la puntilla y hacerlos perfectos, como siempre que se disponían a hacer algo las dos; cada una conseguía suplir las carencias, o la falta de virtudes, de la otra.
Hace treinta y cinco años que nos vimos por primera vez, también bajo este sol, aunque a más de mil trescientos kilómetros de aquí, siendo ambos turistas. Yo, creyendo que era una romana más, con su larga melena negra, su voluptuosidad, igualita para mis ojos a esas actrices italianas de mitad de siglo, que siempre me habían gustado tanto, más para tener algún contacto que para hacer turismo, la pregunté junto al castillo de San't Angelo:
-Scusi, ¿la piazza del popolo?
-Disculpe, ¿no eres el hijo de Francisco, el notario? -tras mi cara de sorpresa, se explicó-. No se debe acordar de mí, soy la hija del dueño del restaurante de Manolo, donde va a comer habitualmente -pausa-, me acuerdo que estuvistéis hace tres fines de semana.
Tras el desconcierto y, sobre todo, la incredibilidad de no haberme fijado en semejante belleza con la de veces que había ido a ese restaurante, y que ella sí lo hubiera hecho, empezamos a hablar y a recorrer Italia juntos, yo dejando tirados a mis amigos, y ella, alargando su estancia una semana más para acompañarme.
La verdad es que el Manzanares no se parece mucho al Tevere, pero tiene su aquél.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Leves caricias

Me acababan de servir el café pedido; apenas había sacado los papeles para prepararme la clase de la tarde cuando alguien me toca en el hombro. Me sorprendió su levedad y a la vez todo lo que me hizo sentir, pero resistí sin levantar la vista hasta que se sentó delante de mí. Es una capacidad que he aprendido con los años: sujetar los impulsos y no dejar que me controlen.
-Hola, ¿llevas mucho tiempo? Sabía que te encontraría aquí.
Sí, era María. Hablaba como si se hubiera ido una semana fuera. La verdad es que estaba aún más guapa que entonces; que hubiese alcanzado la cuarentena y los diez años que había estado en Londres le habían sentado muy bien, no creo que fuese por la comida. Echaba en falta que me hubiera dado dos besos. Como soy de pensar siempre bien, me dije que las costumbres inglesas le habrían hecho olvidar las españolas. ¿cómo se saludaban los ingleses?
-Pues sí. Ya sabes que soy un hombre de rutinas, y aquí, de momento, se está a gusto. ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?
-Quería verte. Me han ofrecido volver una vez más y he creído que diez años fuera ya son suficientes. Y quería hablar contigo.
-¿De qué?
-¿Cómo que de qué? ¿De qué va a ser? Pues de nosotros, de tí, de mí, si has rehecho tu vida, si sigues enamorado de mí, si quieres que volvamos...
Tras unos segundos, que me tomé para meditar si soltar los impulsos que en ese momento me ardían por dentro, nada que ver con los de curiosidad que aparecieron cuando me tocó. Decidí soltarlos, pero sin perder demasiado la compostura.
-¿Estás de broma? ¿Después de tanto tiempo vienes aquí como si nada? Estás loca.
-Era algo que necesitaba hacer, y no podía estar escribiéndote o llamándote, porque si no hubiera vuelto enseguida. Además, Virginia me contaba como estabas.
-Por favor, vete.
Me miró sorprendida, aunque después respondió con una sonrisa que me decía que sabía que volvería a ella. Se levantó y se fue, no sin antes repetir el mismo roce en el hombro que hizo al llegar. A través del espejo situado en la pared podía observar sus andares de espaldas, joviales y alegres. Lo peor es que tiene toda la razón.

martes, 13 de septiembre de 2011

"Vacaciones en Roma o la dura vida de una princesa""

La película comienza mostrando la falta de motivación y de ilusión que le ocasiona a una joven princesa (Audrey Hepburn) su modo de vida: recepciones larguísimas, el protocolo... una noche, al repasar con su contessa la agenda del día siguiente le da un ataque de nervios. El médico le inyecta un medicamento que la adormece, y tras la recomendación de que "ahora debes hacer lo que te apetezca" provoca que, decida escaparse y acaba dormida en un banco de la vía pública. Le encuentra un periodista (Gregory Peck) que por pena la acaba llevando a su casa. Por ello, al día siguiente no madruga lo suficiente para cubrir la recepción de la princesa y se dirije directamente a la redacción. Allí descubre que la recepción se ha cancelado ya que la joven que ha dormido en su casa es la propia princesa. Al darse cuenta, ve una ocasión perfecta para hacer un reportaje y sacar dinero.
Viendo los deseos de la princesa en vivir como lo hace la gente común, decide llevarla de visita por la ciudad junto a un amigo suyo fotógrafo y mientras hacer el reportaje a escondidas. En ella, hay varias aventuras (especialmente la del baile en el barco) que les hacen intimar.
Impresionante como expresa Audrey el desconocimiento y la ilusión por ver lo que es llevar una vida normal, y como Peck, que a pesar de su fachada de duro y egoísta, poco a poco se va reblandeciendo.

lunes, 8 de agosto de 2011

te he visto

Esta tarde te he visto. Te he visto en cada chica de melena negra que le colgaba hasta la altura de los hombros que veía delante mía, en cada dueña de un abrigo negro largo que al adelantarla dejabas de ser tú, en cada morena que se acercaba a lo lejos y cuando estaba cerca se transforma en otra chica, muy guapa también, pero no eras tú.
También te veo dentro de las tiendas, de los autobuses, en el vagón del metro que se cruza con el mío, en fotos en las que no sales, en mensajes de personas que tienen un nombre parecido al tuyo.
Eso sí, cuando te veo en mis deseos, en mis planes, en mis pensamientos, en mis sueños, pariendo a mis hijos, cuidándolos, cuando me despierto y veo tu cara en la de la chica que está a cinco centímetros de mis ojos, esa chica siempre eres tú.