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jueves, 4 de septiembre de 2014

Soñar...

Me gusta estar despierto por las noches, mucho más que por el día. Por las noches es cuando aparecen los sueños, y si eres listo y más o menos te conoces, sólo los buenos, las pesadillas las sabes alejar en cuanto se acercan. Si estuviera dormido, lo más normal es que cuando me despertara desaparecieran de mi memoria.
Dicen que cuanto menos duermes, peor memoria tienes. Si estás despierto por la noche, quieras o no, duermes poco, por lo que supongo que se pierde memoria, pero ganas en sueños. A las personas que nos cuesta despertarnos puede que sea porque nos cuesta dejar aparcados los sueños, incluso esos que no recordamos, pero que sentimos, que nos han dejado algo. A lo peor, a las que se levantan enseguida, a la primera, les pasa lo contrario: odian lo que sueñan. Yo creo que no, porque suelen ser personas que se levantan contentas, con ganas. Supongo que será otra manera de sentirlos, al no ser conscientes de los maravillosos sueños que tienen, se levantan positivamente, con el buen sabor de boca que les ha dejado. Y por eso luego les cuesta menos dormirse, porque tienen ganas de seguir con esos sueños tan maravillosos que han dejado por la mañana.
Quienes tendrán el problema será los que no pueden dormir, los que no duermen con la conciencia tranquila y la cabeza les produce continuamente pesadillas, sueños desagradables....

domingo, 10 de agosto de 2014

Insomnio sonoro

Siempre lo mismo. Te pasas gran parte del día con sueño, cansado. Te dices, voy a acostarme pronto, pero justo cuando lo vas a hacer, aparece en tu cabeza, cualquier estímulo que recibes te recuerda a ella, y no te puedes dormir, sabes que hasta que tu mente (porque el cuerpo puede estar como sea, no tiene ni voz ni voto en esto) no pueda más no lo vas a hacer, y no pierdes el tiempo metiéndote en la cama para dar vueltas sin parar, has aprendido a que vas a dormir peor, a que apenas vas a descansar, y lo vas a hacer mal, al día siguiente, te levantas fatal, no puedes con tu alma y estarás de mala leche todo el día.
Tengo el maldito defecto a enlazar todo, por eso la música me causa tanto daño, tanto alivio. Tanto. Con una palabra, una nota, me viene un torrente de sensaciones, pensamientos y emociones que no puedo controlar, ni sentir, ni conocer y captar, aunque sí me llegan, me dañan o me sanan.
De momento no me puedo olvidar de ella. Sé que cada vez lo tengo más cerca, lo de olvidarla, y a ella más lejos, pero todavía la siento, así que habrá que seguir avanzando hasta que ya no sea nada, una persona más a mi alrededor. De momento, a seguir las noches en vela, por lo menos una parte.

jueves, 7 de agosto de 2014

Encantada de liberarle

'Encantada de conocerle' le dijo, y sólo pudo tocar su mano y despedirse de su espalda, mientras le perseguía con la mirada hasta que desapareció en el interior del comedor y, tras él, se cerró la puerta. 
Le habían encargado recibir a los invitados a la recepción del embajador. Casi todos eran de cierta edad: hombres adinerados que ya tenían suficiente dinero y contactos en las esferas para no tener que esmerarse en la vida, especialmente con personas a las que veían destinados a cumplir sus deseos o mejorar su estancia. Su compañía se limitaba a otros hombres iguales a ellos, o mujeres de su misma edad polioperadas. Casi ninguno venía acompañado de mujeres jóvenes, era una reunión demasiado formal para traerse a la amante o a una escort. Estaban obligados a mantener la compostura social.
Entró acompañado de dos hombres de mediana edad, uno con barriga y pelo blanco, que en algún momento pudo ser atractivo, poco más. Él otro tenía el pelo gris, delgado, rasgos afilados, sin usar su pasta todavía podría encandilar a alguna jovencita. Incluso a ella. Su atractivo no sólo era físico, se podía apreciar en la mirada, en su seriedad. En cambio, el treintañero rubio, pelo casi a media melena, fuerte y alto era irresistible. Con una sonrisa encantadora, que siempre estaba colgando de sus labios, escondía la mentira de sus ojos tapados por su flequillo. El contacto con su mano cálida lo sintió como un atrevimiento, como si la hubieran metido mano en una discoteca, nada más presentarse, pero no pudo evitar que le gustase. 
No lo volvió a ver hasta que pasaron cinco años, cuando el hombre del pelo blanco, ya con una tripa inmensa, claramente un estómago agradecido, le precedía, ambos ocultando las manos esposadas con la chaqueta e intentando que sus rostros no dieran a las muchas cámaras que había en la puerta del juzgado. 
Esa noche su marido quedó sorprendido de la fogosidad con la que hicieron el amor. Tras consultarlo con la almohada, se despertó a media noche, mientras su acompañante de cama roncaba profundamente y cogió lo que le pareció necesario. Tenía que sacarlo de la cárcel como fuera.

martes, 29 de julio de 2014

Si cedes, ¿estás acabado?

Si sigues a tus impulsos, mueres. Por eso la raza humana ha conseguido sobrevivir frente a otras especies, porque tiene la capacidad de controlar sus impulsos, de reflexionar antes de hacer las cosas. Si no, hubiera sido imposible no perecer frente al resto de animales, más aptos, físicamente, para adaptarse al medio y, sobre todo, para competir, derrotarnos y hacernos desaparecer.
Pero, ¿se puede vivir sin ceder nunca a ellos? ¿siendo siempre frío como un helado sin salir del congelador? O planteado de otra manera, ¿merece la pena la vida si no disfrutas, si no cedes no haces aquello que te apetece, que ansias, que deseas, que quieres hacer, aunque sepas que te perjudicará?
El ejemplo más sencillo que se me ocurre es el dicho aquel de "un segundo de placer en la boca y toda la vida en la cadera". Aparte del posible sexismo de la frase, supongo que será de la elección de cada uno, de sus prioridades.
También puede consistir en regularlo. Dependiendo de lo fuerte que estés en cada momento, saber caer en cada tentación, ser consiente de que no te dañará demasiado, pero eso es otra forma de racionalizarlo, de calcularlo. además, siempre se te puede ir de las manos; es muy difícil controlarlo. Así que, será como todo, conocerse a sí mismo todo lo posible para poder tomar las opciones más adecuadas y saber ceder o no a determinados impulsos dependiendo del momento, pero sin dejar de ser humanos, sin convertirnos en meros robots. Disfrutar todo lo posible evitando sufrir demasiado para que nos dañe.


<<No lo hagas.>>
¿Cómo?
<>
Pero debo hacerlo. Alguien ha de estar con ella.
<>
Está aterrada. Me voy.
<.>>

Philip Roth, El animal moribundo.

lunes, 21 de julio de 2014

Se busca método contra fantasmas

Aparece en cualquier momento, en cualquier circunstancia aprovecha para presentarse, sabe coger cualquier excusa, no importa cual para que no la olvide y me altere. No puedo vivir con tranquilidad, pensando en que la voy a tener delante cuando menos lo espere. Aparece en mi mente cuando bajo la guardia, aunque a veces, también por mantenerla alta o estar concentrado tanto tiempo. Quizá sea yo mismo el que la invoque.
A veces produce dolor, otras tal rabia, que desemboca en una energía inmensa que hace que la pueda volver a hacer desaparecer. Algunas, hasta placer, alegría, pero ésto las menos, siendo cada vez mayor el sufrimiento, aumentando el deseo de que no vuelva a aparecer, al estar asociada a ese dolor, a ese sufrimiento.
Supongo que hasta que su posición no la ocupe una persona real, que la sustituya del todo en mi vida y en mi pensamiento, no podré alejar este fantasma de mi cabeza, y mientras, seguirá surgiendo en cualquier momento, en cualquier situación, sin ninguna excusa o causa, por lo menos que yo reconozca o quiera hacerlo. Maldito corazón.

lunes, 14 de julio de 2014

Remolino rojizo

Su pelo era una maraña de raíces independientes y movibles que formaban un ente unitario pero a la vez cada ristra de rizos iba a su bola. Si no era uno era otro, pero siempre un rayo de luz de la discoteca la señalaba, haciéndola destacar entre la multitud de cuerpos sudorosos con movimientos espasmódicos, otro ente unitario aunque cada persona iba a su bola, cada uno interpretando como mejor sabía o deseaba la música que inundaba cada milímetro de la sala. Cuando la vio dirigirse al servicio se fue directo a la barra. Ésts tenía menos cola aunque casi a la par, lo justo para que le diese tiempo de pedir un par de copas. Justo cuando se colocó en la entrada del pasillo salía ella. Se puso en su trayectoria sin llegar a cortarla el paso, la miró, al ser correspondido la sonrió y le mostró la copa. Ella la acepto tras dejar pasar un segundo y sólo le respondió la sonrisa tras pegarla un sorbo. Había acertado con la elección.

miércoles, 28 de mayo de 2014

La ridícula idea...

Esa noche me dijiste que no. Aun así me fui como el hombre más feliz del mundo. Estaba convencido de que había encontrado a la mujer de mi vida. Por ahora, el tiempo me ha quitado la razón.
Te conocía de vista desde hace años, desde la mitad de nuestra vida. De verte por el barrio, poco más. Resulta que teníamos un amigo en común. Un muy amigo, tanto tuyo como mío, pero no nos conocimos hasta mucho más tarde. Unos diez años después, nos invitó a ambos a su cumpleaños. Tu grupo de amigas, todas amigas suyas, y mi grupo de amigos, todos amigos tuyos. Ese día hablamos, aunque sin duda, fue la base para la relación futura. De amistad.
No recuerdo cómo seguimos relacionándonos, ni si esa noche, -La Noche- fue la siguiente, la segunda, u otra, no más de la quinta vez que quedásemos.
 Lo que sentí esa noche no lo había sentido nunca, y, de momento, no lo he vuelto a sentir, y tampoco nada o mejor. O mayor. Esa complicidad, esa fluidez entre ambos, natural, sin forzar… Me convertirse en humano, en una persona que no medía cada cosa que hacía o que estaba viendo y sólo actuar cuando ya tuviese claro lo que debía de hacer. Sólo sentía y hacía, según el sentimiento o emoción que me surgía. Hasta que me frustré, me rallé y ya no podía aguantar más. No aguantaba más dolor, seguir sufriendo no compensaba eso que sentía cada vez que tenía algún contacto contigo. Nunca había llorado viendo una película. Ahora es raro ver una y no echarme a llorar. Estoy hecho un sentimental, muy sensible.

La jodí la noche que te lo propuse, marcó el resto, y tampoco lo he hecho mucho mejor. Supongo que lo mejor será olvidarte, encontrar otra chica que me lo facilite. Hoy me han recomendado un libro, La ridícula idea de no volver a verte. El título me lo dice todo, pero no es tan ridícula...